sábado, 9 de agosto de 2008

La aldea.





Sonará a topicazo, pero los niños son de la aldea. Son de la hierba, del agua, de la tierra, de los animales y del aire libre. No tenía ninguna duda, pero estos días allí, lo han vuelto a resaltar.
Sin tener que hacer grandes aventuras, simplemente intentando atrapar un saltamontes (como en la foto de Hadri), se podían pasar toda la tarde, o como las chicas, al fondo de la foto, intentando ver "la rana de la charca"... También es cierto que para ellos todo es novedad, y les llama más la atención. Igual si vivieran allí todo el año, las gallinas, los patos, los pavos, la perra, los conejos, las ocas y las vacas, les traerían sin cuidado. Pero lo dudo.
El remolque del tractor fué un escenario improvisado. Un pavito enfermo, sirvió para que desarrollaran todo su potencial "solidario" durante toda una mañana, tapándolo con una toalla, metiéndolo en una caja para que estuviera a gusto, y no le molestasen las gallinas, y viendo como se recuperaba perfectamente, para alegría de todos. Soltar a la perra Laica y llevarla a correr al prado, fué toda una aventura. Dar de comer a un par de truchas que tenían en un estanque, era una juerga. O seguir las aventuras de la pata Bety, escoltada a todas partes por un par de "novios" que no la dejaban ni a sol ni a sombra, mientras les acompañábamos a su baño diario en el estanque, jajaja.
Venimos muy cansados, con "aroma" de cacola de gallina, jeje, pero intensamente felices, eso sí, enseguida nos hemos vuelto a nuestro "habitat marino" y ayer ya compartíamos jornada playera en Caión, con los amigos bercianos, jeje.
(edito para agradecimientos varios. En primer lugar a la abuela Isolina, que aunque no es nuestra abuela, la hemos adoptado como tal, y que cuidando día y noche a "sus niños" como ella llama cariñosamente a sus padres, los dos muy mayores y totalmente dependientes, atendiendo la huerta, los animales, la casa, la comida, etc, aún ha tenido el humor suficiente para invitarnos, y atendernos como reyes en estos días, siempre con una sonrisa, buen humor y con una mano para los niños, que ya quisiera yo para mí misma...
A la pata Bety por permitirnos inventar historias sobre sus caballeros andantes, jeje. A los pavitos por aguantarnos las persecuciones. Y a las monitoras de tiempo libre de las actividades de verano de Arcas (o más bien Pedrouzo, como le llaman ahora al pueblo), que viéndonos en un parque, nos invitaron a compartir los juegos con ellas y los niños del pueblo. Muchas gracias.)

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2 comentarios:

Meninheira dijo...

A vosa aventura na aldeia sona requetebén!
Fíxome gracia que a cadela se chamara Laica, nome da primeira cadela que foi ó espazo e moi moi común nas aldeas galegas.

MartaSada dijo...

Eles veñen encantados, meninheira. E a mín, encantame que lles encante, jeje. Un bico.