miércoles, 20 de agosto de 2008

Me he vuelto a cabrear.


Lo siento. Pero lo han conseguido, cabrearme hasta la médula. Los fascistas de la palabra y de la educación.
He nacido en Coruña (nótese que paso total de la historieta, y estoy siendo eufemísitica, del A/La, es más, los que somos de Coruña de toda la vida, jamás lo utilizamos, valga la paradoja, "vengo de Coruña, estoy en Coruña"...). Como podía haber nacido en cualquier otro lugar... y he nacido en Galicia, como podía haber nacido en otro lugar...
Me han educado en castellano, no lo voy a negar tampoco. El único gallego que he mamado, como tanta otra gente, ha sido el de mi abuela, que al hablarlo y escribirlo, me han suspendido exámenes "porque no era normativo"...
Adoro mi tierra, no lo voy a negar, llevo en la piel el famoso "carácter atlántico", tampoco lo voy a negar. Pero, ¿porqué tengo que justificarme ante el mundo? ¿porqué he recibido tanta violencia y agresividad por ser lo que soy?.
Lo que a mí me gusta es comunicarme, y la forma, me parece lo de menos. Cuántas más lenguas hablemos, más nos reiremos!!!
Me miraron mal por ser castellano-parlante cuándo estudiaba en Compostela, pero eso se curaba con tumbadioses, jejeje, y con amigos de verdad fuesen parlantes de lo que fuesen.
Puedo llegar a comprender que se quiera recuperar una cultura "avasallada", nuestra lengua, relegada a "los años oscuros", y puedo comprender muchas otras cuestiones culturales. Pero no puedo con el fascismo intelectual. Y no puedo con el ataque directo a la libertad.
Me cuenta mi amiga, profesora de Secundaria de un instituto del medio rural, que nunca había tenido un mal rato igual en toda su trayectoria profesional. Estaban escogiendo los libros de texto del siguiente año, cuándo ella, después de un repaso exhaustivo de todos los textos, le pareció que el que más se ajustaba a su forma de entender la asignatura, era un texto en castellano, que se impartía en lo que ellos llaman territorio MEC (todas aquellas comunidades en las que no están transferidas las competencias de Educación). Para empezar, porque le parecía, que el mismo texto, de la misma editorial, y en gallego, estaba resumido, y con falta de contenidos (cuestión que a mi no me diga nadie que no es para cabrearseeeeee!!!!). Cuándo enviaron desde el instituto las listas de los libros para el siguiente curso, ahí que se le viene encima la inspectora de turno... mi amiga me decía que no le hubiese molestado todo tanto, si la actitud hubiese sido, "oye, repasa esa decisión, mira que yo tengo ciertas directrices de mis mandos superiores para que los textos sean en gallego, revisa a ver si encontramos otro...", no hubiese estado de acuerdo, pero lo hubiese reconsiderado. Pero es que en vez de eso, se encontró con una señora fuera de sí, amenazante, y colérica, que le soltó frases del tipo "si sabes lo que te conviene..." y "ya estás cambiando de libro...".

Ay, si mi adorado don Daniel levantara la cabeza, qué tristeza...

"Las palabras no son relicarios,
son corazones vivos..."
Ramón María del Valle-Inclán.

5 comentarios:

Meninheira dijo...

Deixeite un mimiño:
http://dalleuncolinho.blogspot.com/2008/08/seguen-mimarme.html

MartaSada dijo...

Jeje, con tanto mimiño voume facer adicta, jejeje!!

Meninheira dijo...

Non me digas que te estou a malcriar que me matas hahahaha

marcela dijo...

hablando de hablar en castellano o gallego, jjaja
lo que le paso a tu amiga me da tristeza....precisamente ayer le comentaba al chico que trabaja con mi marido que a mi me gustan todos los acentos y todos los idiomas....
y que todas las personas de este mundo somos iguales y queremos lo mismo, amamos de la misma manera, queremos ser felices a nuestra manera, y que deberíamos respetar todas las culturas y religiones y no meternos...
Airenita me escribió hace poco que aprendió a amar la diferencia y me parece una frase preciosa...y ojalá todos pudieramos hacerlo...!
1beso guapa y gracias por compartir tu cabreo!

MartaSada dijo...

Si Marcela, sí, yo creo que la verdadera cultura es abierta, y nace de dentro, y se lleva en la sangre, y no hace falta menospreciar para sacarla fuera. Y mucho menos emplear estos tonos que recuerdan tanto a las culturas impuestas, no a las libres!! Un beso!!