jueves, 4 de septiembre de 2008

Meditación.


Ya lo he contado. Mi patio vecinal de la blogosfera me alimenta y me llena de ideas. Así que llevada por las reflexiones que nos propone Marcela (qué hermosa idea que los niños aprendan a nuestro través a reverenciar, sobre todo a la naturaleza, a los seres vivos y sobre todo a las personas. Reverenciar en su vertiente de escrupuloso respeto y admiración, no reverenciar en la vertiente de obediencia ciega, se entiende.) y por las de Lau sobre los agradecimientos diarios, también preciosa idea, os traigo un breve resumen de un artículo al respecto, de la revista Integral "Iniciar a los niños en la meditación", y os cuento "como nos lo montamos los cangrejos", jeje.
El artículo nos cuenta que ya desde los primeros momentos de vida, se pueden los niños beneficiar de los efectos de la relajación. Se trata de la costumbre que algunas mamis podemos incluso habérsela proporcionado desde el embarazo, de escuchar melodías y sonidos armónicos y con efectos relajantes y equilibradores (parece ser que el gregoriano, es muy aconsejable en esto, la verdad que aquí nunca lo hemos probado, sí la música clasica, y no toda).
"Hacia los tres o cuatro años, los pequeños pueden empezar a practicar sencillos ejercicios de meditación, siempre limitados a un período de cinco a diez minutos. Lo mejor es comenzar con meditaciones y relajaciones destinadas a escuchar. Un buen ejercicio consiste en invitarles a cerrar los ojos y pasar esos minutos escuchando el silencio o alguna melodía relajante. Hay que tener en cuenta que el tiempo y el tipo de meditación dependerá siempre del carácter del niño y de sus preferencias o intereses. Eso sí, iremos con cuidado para no superar esos diez minutos de ejercicio.
A partir de los diez años, si los niños muestran interés, podemos dejar que nos acompañen a alguna sesión de meditación para adultos. Poco a poco ampliaremos el tiempo que dedican a la meditación e introduciremos ejercicios más complicados. (supongo que se refiere a visualizaciones o cuentos que ayudan a relativizar los problemas, etc, los hay, y muy chulos).
Conviene que los niños aprendan la importancia de respirar correctamente por la nariz. Con la respiración nasal, la mucosa retiene parte de la suciedad que respiramos y el aire llega más caliente a los pulmones. Así, al inspirar por la nariz, se evitan problemas como resfriados, dolor de garganta y enfermedades típicas de las vías respiratorias.
Para mostrar a los niños cómo deben respirar por la nariz, les pediremos que se sienten en una silla o cojín con la espalda bien recta. Tras respirar tranquilamente centrándose en cómo entra el aire por la nariz y sale por la boca, les pediremos que se tapen la boca con la mano y que respiren solo por la nariz. Cuándo dominen la técnica, les podemos enseñar a utilizar la respiración para controlar estados emocionales. Les explicaremos que, cuándo estén disgustados o en momentos de miedo, pueden realizar varias respiraciones profundas, que les ayudarán a recuperar el control. También les será muy útil respirar profundamente cuándo estén cansados, tanto física como mentalmente, o antes de emprender algún ejercicio que requiera concentración. Con la práctica, los pequeños aprenderán que la respiración es de gran ayuda, pues oxigena el cerebro y mejora su estado de ánimo."
Bueno... todo esto está muy bien, en teoría. No hay mejor "educación en meditación" que la que nos vean hacer a nosotros, me parece. Lo de la respiración, es cierto que se puede enseñar que ayuda, pero si ellos nos ven que lo hacemos, coger aire, en situaciones tensas, lo terminarán haciendo, al menos, esa es nuestra experiencia "aérea", jeje.
La verdad es que yo llevo intentando este tema desde hace tiempo. Lo que ven mis chicos que hago yo, es que a veces durante el día, me retiro un rato. No puedo decir que me pongo a meditar, pero sí me siento en mi silla favorita (una tumbona de playa acojinada en la habitación), miro al cielo por la ventana y allí me quedo unos minutos abstraída del mundo.
Empezamos intentándolo con "cuentos para meditar" (el famoso Rayo de Luna) antes de irnos a dormir, y fué un desastre, sí es cierto que llegaban a centrarse en la famosa luz interior, pero les daba la risa, e interrumpían y nunca se llegaba al "meollo" de la meditación, jeje, demasiado largo para ellos.
Al final, lo hemos solucionado con un rito que nos encanta a todos antes de irnos a dormir (hasta Elisiña se lanza al suelo con su vela y se pone,ommmm, me parto), nos sentamos en círculo en la habitación, con cojines por el suelo, y encendemos unas velitas con la luz apagada. Les chifla (el famoso poder hipnótico del fuego, no hay otra). Y ahí sí les pido un minutillo de silencio y paz mirando la vela, y lo cumplen sin esfuerzo... intentamos respirar hondo, y un minutillo más de charleta relajada en plan, me encantó hoy haber ido a tal sitio, o haber visto a tal persona, o vamos a mandarle energía a tal otra que está triste, etc... también charlamos si hubo alguna cuestión chunga relacionada con ellos.
Yo creo que desde que hacemos esto les sirve para ser un poco, dentro de lo pequeños que son, más conscientes de lo que hacen, o más espontáneos en decir como se sienten.
Hace unos días Hadri tuvo una jornada terrible. Estaba absolutamente fuera de sí, incluso violento. Nos fué subiendo en su espiral, y la cuestión se complicó con una fuerte discusión con su hermana a la que propinó delante de mí (recalco esto porque es síntoma de que estaba fuera de sí, nunca lo hace) una terrible patada. Ante esto yo también perdí los papeles, le grité y le zarandeé, y todo se puso peor.
Al final de la noche, ante las velas me disculpé con él, y él no dijo nada, pero antes de irse a dormir se me agarró a las piernas y me dijo uno de esos tequieros que solo los peques saben decir...

3 comentarios:

marcela dijo...

1- gracias por nombrarme jeje. ya seguiré con el resumen del libro...
2- que lindo lo que contas de cómo meditan o intentan meditar y lo de que les da risa, me los imagino y me parto jajajja
3- los tequiero que solo ellos saben decir y que tanto nos alegra el corazón...son lo mejor nuestros hijos, jeje
4- yo meditaba antes de dormirme, ahora medito en movimiento.
5- a ellos como son muy chicos todavía les hago un ejercicio de visualización súper corto, que cierren los ojos, que respiren profundo y que se imaginen que están en la playa y que ven un velero en el mar, y las gaviotas y una ballena ( aman las ballenas) que salta....y mientras les voy diciendo lo que tienen que visualizar les digo que respiren y respiro yo para que me imiten y ya está...es re re cortito, pero sirve. lo hago cada tanto, no lo hacemos siempre...
6- besos!!

Anónimo dijo...

me imagino a elisa,jajajaja...
por cierto q tal la instrumentación?? ;)
Besos,tialetifavorita.

MartaSada dijo...

Jeje, Marcela, nosotros tampoco lo hacemos siempre, mejor es "cuándo fluye", pero sí es cierto que les encanta y se van a la cama, "de otra forma"...
Letiiiii, de momento las flautas están "requisadas" por el alto mando...ay... esos que curran denoche... son así, en espera a que podamos irnos al monte y darnos a la instrumentación pura y dura, jejeje.