miércoles, 31 de diciembre de 2008

Entrando en el nuevo año...


y deseando que por lo menos se materialicen algunos de los deseos del corazón... os traemos aquí un pequeño regalo para empezar con ganas, y mucha energía.
La semana pasada estuvimos en el cuentacuentos en la biblioteca. El cuentacuentos nos pidió que el último cuento que contó, se lo contasemos a todo el mundo para que no se perdiera, porque no era un cuento escrito en los libros... era un cuento que le contó su abuelo, y no quería que se perdiese este hermoso relato.
Su abuelo, cuándo era niño, jugaba en la plaza del pueblo, con sus vecinos, y un día de verano, aburridos de dar vueltas, decidieron ir al bosque a dar un paseo. En ese bosque, de repente oyeron unos pios-pios que venían de un nido en un árbol. Se subieron a mirar, y vieron un pequeño pajarillo recién nacido. Empezaron a pensar qué hacer, y se les ocurrió que podían ir a llevarle el pajarillo al eremita que vivía en el bosque, y que adivinase, si era verdad lo que decían en el pueblo, que tenía poderes, si aquél pajarillo, estaba vivo o muerto.
Un poco asustados por las leyendas que habían oído sobre el eremita, se sorprendieron mucho, ya que al llegar a su cabaña, no estaba llena de basura, como les habían contado. Todo estaba limpio, limpio, porque el eremita lo limpiaba "con sus propias manos". Y la cabaña no era una cobacha destartalada, sino una pequeña cabaña de madera, pintada de blanco, que el eremita había construido y pintado "con sus propias manos". Y los alrededores de la cabaña, no eran un estercolero, sino una hermosa huerta y un jardín, que el eremita había platando y cuidado "con sus propias manos".
Y al aparecer el eremita, no se trataba de un viejecillo maloliente y harapiento, sino que era un hombre pulcro con una inmensa, larga y cuidada barba blanca, que el eremita cortaba y peinaba "con sus propias manos".
Al ver a los chicos, se acercó a ellos, y les preguntó que qué les traía por su casa... a lo que ellos contestaron que habían oído de sus poderes, y querían saber si sería capaz de adivinar, si el pajarillo que traían dentro de sus manos, estaba vivo o muerto.
El eremita les miró silenciosamente por un rato, y les habló así, " en realidad, mis querido chicos, poco importa si el pajarillo está vivo o muerto. Si yo digo que está vivo, fácilmente podréis aplastarlo con vuestras manos, y matarlo. Si yo digo que está muerto, poco importa mi respuesta, si es cierta.
Lo que de verdad importa, chicos, es que la vida de ese pajarillo, como la vuestra, "está en vuestras propias manos"..."
Los chicos se miraron entre sí, y sin intercambiar ninguna palabra comprendieron lo que debían hacer, y se fueron rápidamente a devolver el pequeño pajarillo a su nido.
Posted by Picasa

6 comentarios:

amigos homeschoolers dijo...

Muy bonito el cuento :-)
Gracias por compartirlo.
Besos

Meninheira dijo...

Pois sí que é bonito o conto :)

Feliz aninovo desbarallaos meus :DD

Ale dijo...

Pues has cumplido el cometido...acabamos de leer el cuento en familia =)
Felíz año nuevo familia, un abrazo grande, grande!

mariajose dijo...

Pues me ha gustado el cuento mucho, mira que lleva tiempo sin entrar en tu blog y nada me he pegado una buena sentada a leer.

besos

cristina dijo...

Que sabio el eremita. Gracias por el cuento. Y Feliz 2009
Un beso

MartaSada dijo...

Un abrazo a todas!! me alegro que os gustara la historia, creo que al final, hizo más las delicias de mayores que de pequeños, jeje.