lunes, 23 de junio de 2014

Creo que puedo volar...

Resumir en una entrada de blog todo lo que conlleva el taekwondo y su mundo paralelo en nuestras vidas, es una tarea difícil. Porque para nosotras, las personas cangrejas, todo empieza mucho atrás, y tiene implicaciones personales muy fuertes.
Hay tantos aprendizajes implícitos, tanto de amistad incondicional, de saber salir de los conflictos, de esfuerzo personal, de aprender a distinguir a las personas, de saber expresarse, (este año incluso hemos conseguido que los competidores, de entre 12 y 8 años estén presentes en las reuniones que les atañen y solucionen ellos los conflictos), que al final, para nosotras, lo puramente deportivo y competitivo se queda casi en pura anécdota.
Sí, es cierto que para Hadri, Thomas, Manu y Jaime (conocidos por los cuatro mosqueteros, los micromachines, y demás, jaja) era su último año como categoría infantil en exhibición y eso les ponía en posición de querer llevarse lo más alto posible en medallas. A nivel provincial, el Natural no tiene rivales, se presentan pocos equipos, y llevamos tres años sacando la de oro. Fué un campeonato corto, organizado en Sada, y con el resultado de medalla de oro en categoría infantil, y plata en categoría cadete.




Si los chicos se afianzaron y avanzaron un montón en su categoría, la verdadera revelación de la temporada fué Lidia. Volvía al taekwondo sin ningunas ganas de competir, porque le apetecía estar en la pandilla y hacer algún deporte, y se vió envuelta en una figura extraña que la ha convertido en una de las deportistas más completas en exhibición.
La figura de la deportista comodín. El entrenador la vió tan centrada, haciendo tan bien todo lo que se le pedía, que le pidió entrenar con las tres categorías que saldrían a los tapices. Al principio ella estaba feliz pensando que la sacaría con los más pequeños para que no anduvieran perdidos, y la sorpresa fué que la metió directamente en la categoría más alta, la de las cadetes. Pasó de ser lo que le llaman "la base" a tener que subirse encima de otra competidora y hacer cosas desde allí. Personalmente ver a Lidia subida en otra persona, me quitaba la respiración de madre...


Así que en Sada, se vió con una medalla de plata en una categoría superior que la de su hermano, casi no se lo creía.







El nivel que han alcanzado durante estos años (a las que guardamos los vídeos de los comienzos, jeje) es alucinante. Con incorporación o bajas de deportistas, os aseguro que pueden volar.




Del provincial, pasamos al siguiente objetivo, la fase autonómica. No puedo poneros fotos de ese día, porque fueron tantos los nervios y tan triste el desarrollo de esa jornada, que casi preferimos olvidarla. Baste decir, que lo hicimos de cine, que Lidia, que pensó que ya se libraba porque las cadetes no fueron a esa fase, se vió en la exibición B, preciosa, por cierto, con música y parte de técnica imitando robots, y que todos volvimos a casa con la cabeza baja y el corazón en un puño. Un imperdonable error documental hizo que a pesar de hacer una exhibición de película, los dos equipos fuesen descalificados. Un golpe duro para todos, y la sensación de que un año de trabajo se tiraba por la borda. Quedamos en tercera posición, en uno de los eventos de más nivel de España (competimos contra equipos que en España ganan el oro nacional).

Así las cosas, solo nos cura el mal sabor, todo lo que rodea al deporte, que no es deporte en sí. Compartir con niños que se acercan a ver como es el taekwondo, en el Día del Deporte en la calle.



Dónde ellos también miran y juegan en otros deportes, jeje, este año, la novedad estrella fué algo llamado "jagger", que les flipó y les tuvo enganchados toda la mañana. (Se trata de una especie de juego de origen alemán, parece, dónde llevan espadas, escudos y cadenas con bolas, al estilo vikingo)...







Aún nos pidieron que echásemos una mano en la fiesta de fin de actividades extraescolares en un colegio dónde el club tiene esa actividad, y la verdad que se lo pasaron muy bien, ayudando a los más pequeños y montando una coreografía de combate que les valió la nominación de un nuevo deporte, jajaja, pressing taekwondo catch, jajaja.





Como punto final, decidimos el intento de acceder a alguna medalla que nos sacase la espina, y fuimos a la competición del Ciudad de Ourense. No es una competición oficial, pero nos valió para verles la sonrisa en la cara. Un bronce para curar heridas. Esta vez con Lidia de nuevo, en la exhibición A, jajaja, las recorrió todas, jajaja.



Cuándo Hadrián se vió con el trofeo del club en las manos, me persiguió para que le sacase esta foto, "apura ahora má, hazme una foto con mi medalla y el trofeo"... pues queda hecha.

Nadie sabe qué pasará el año que viene, si querremos seguir, si no, si habrá que subir de categoría, si no, si querremos ir al nacional, si no.... todo eso, da igual porque lo que sí nos creemos desde ya, es que ¡podemos volar!.

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